C-54 “CANDY BOMBER” DAÑADO POR TORNADOS

El Douglas C-54 “Spirit of Fredom”, que conmemora el puente aéreo de Berlín posterior a la Segunda Guerra Mundial , sufrió graves daños el pasado 13 de abril de 2020 por los tornados que asolaron las Carolinas.

De acuerdo con una publicación realizada en Facebook de la Berlin Airlift Historical Foundation , el C-54 permanecía estacionado en el Aeropuerto Regional de Lowcountry ( KRBW ) en Walterboro, SC, donde ha estado desde el 18 de diciembre de 2019, para la instalación de un nuevo Stratus Transponder por Swamp Fox Avionics cumpliendo con la reglamentación de la FAA para que transpondedores  cumplan con los requisitos de ADS-B desde el 1 de enero de 2020.

“Es demasiado pronto para evaluar el alcance del daño que hizo el tornado, sin embargo, las fotografías revelan que el borde delantero del ala derecha y el área central trasera del ala izquierda y el flap recibieron daños sustanciales”, dijeron los funcionarios en una de las primeras publicaciones en Facebook . “Debido a las numerosas restricciones que existen actualmente con respecto a la epidemia del virus COVID-19, tomará algún tiempo llegar a una evaluación completa”. Además es posible apreciar que el estabilizador horizontal recibió daños y la cubierta inferior del fuselaje trasero también debido a que en el desplazamiento de la aeronave esta golpeó con la estructura de un hangar.

El Candy Bomber es una aeronave de incalculable valor histórico que debe su fama a su piloto Gail Harvorsen que voló en el puente aéreo de Berlín (Operación Vittles)entre 1948 y 1949 volado primero un C-47 y luego el prestigioso C-54 bautizado como el “Bombardero de Dulces” o “Candy Bomber”  que comenzó por lanzar dulces y chocolates a los niños desamparados de una ciudad azotada por la guerra, la destrucción, el hambre y las primeras consecuencias de la incipiente “Guerra Fría” este esfuerzo que se transformó en algo cada vez más grande pues eran cientos de niños que esperaban ver el avión de Harvorsen para correr a recoger golosinas, terminó siendo una operación planificada y conocida como “Operación Little Vittles”  transformándose en un esfuerzo por elevar la moral de los residentes de la ciudad  dejando caer dulces en paracaídas en miniatura . Su acción llegó a tal fama que logró categoría de héroe nacional en los Estados Unidos y con el respaldo de organizaciones que reunían ayuda y sobre todo dulces para los niños de Berlín. Su avión lanzó más de 23 toneladas de dulces y chocolates paracaidistas sobre la ciudad.

Su motivación humanitaria era algo que lo marcó siempre y repitió el esfuerzo de Berlín en los años siguientes para los niños en Bosnia-Herzegovina, Albania, Japón, Guam e Irak. La carrera profesional de Halvorsen incluyó varias posiciones notables. Ayudó a desarrollar naves espaciales tripuladas reutilizables en la Dirección de Espacio y Tecnología y se desempeñó como Jefe Comandante del aeropuerto Tempelhof de Berlín. Se retiró para dedicarse a la docencia en agosto de 1974 con más de 8,000 horas de vuelo y una enorme satisfacción por haber dado alegrías a miles de niños varias ciudades del mundo.

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