VUELO DE POLICÍA MARÍTIMA CON LA AVIACIÓN NAVAL (parte 2)

Luego de dejar atrás el puerto efectuamos un descenso para observar de mejor forma si existe algún tipo de anomalía en las aguas costeras. En estas misiones, el Oficial de la DIRECTEMAR debe tomar fotografías que  posteriormente serán analizadas y permitirán hacer comparaciones con lo observado anteriormente, revelando la presencia de cursos de aguas  que viertan elementos contaminantes.  Además se debe verificar que no existan tomas ilegales de terrenos de uso público, las que en más de una ocasión se han detectado.  Pero la observación directa es la mejor herramienta para verificar ilícitos, por lo que descendemos a unos 500 ft y ya estamos con el avión bastante cerca de los acantilados dibujando su forma desde el aire para observar y detectar vehículos o personas vertiendo desechos de cualquier tipo a las aguas. En el Skymaster estamos todos  inmersos en la tarea de patrullar y aunque mi objetivo era reportear el trabajo de estos aviadores, también voy buscando los objetivos de la misión,  después de todo si hay más ojos mejor. Detecto una mancha oscura en el agua, abajo a mi derecha y la informo  por el intercom; un rápido alabeo por mi lado logrando un banqueo de casi 80 grados, nos aclara que es una enorme y traicionera roca marcada en las cartas de navegación marítima.

El mar se ha oscurecido y vemos como se acerca  la masa de estratos se hace más densa; despegamos con una capa parcial que dejaba asomar al sol sin mayor problema, pero aquí ya estamos volando con una suave lluvia, el trabajo de estos hombres y mujeres se realiza en condiciones meteorológicas cambiantes. Descendemos un poco más y mantenemos 130 Kts hasta sobrepasar bahía Tunquén, el límite sur de nuestro patrullaje, con todo en orden hasta ahí. Nos adentramos un poco hacia el mar, debemos ver que embarcaciones menores no estén en esta zona que se hace peligrosa al sumar marejadas y acantilados. Volvemos a virar para entrar directo sobre el fiordo que desemboca en Tunquén, Nuestra observación también comprende a las playas de esa zona y en ese momento Jorge me pregunta” ¿mareado?”; “¡No! Al contrario……le contesto, “lo estoy disfrutando!!, recuerda que también trabajo en la aviación”,   “Que bien!“ me responde, entonces con una sonrisa dibujada viramos escarpado…. muy escarpado,  apretando muy cerrado y luego ascendemos,  la cámara y mis brazos pesan una enormidad.  Sobre esta playa cerramos el límite sur de la ruta. Enfilamos  hacia el norte subiendo a 800 ft y sobrevolamos las aguas que rompen en los acantilados. Nos dirigimos a Quintay, lugar en donde alguna vez la caza industrial de ballenas fue próspera mientras se permitió en Chile, sus instalaciones hoy son un museo. Pasamos a Laguna Verde y observamos con especial cuidado este fondeadero natural. Ha habido denuncias de vertimiento de desechos al mar y vamos a verificar. Nada nuevo por aquí.  

Sobrevolando ahora la bahía de Valparaíso con un poco más de altitud, nos pasamos a otra etapa de la misión y nos preocupamos de observar a los buques mercantes. Aquí cualquier anomalía será informada o bien, “Control Molo”  nos dará indicaciones sobre determinado buque con carácter sospechoso o infringiendo alguna norma, donde deberemos realizar la fiscalización aérea.  Desde el aire podemos ver la posición de los restos del barco de cabotaje “Cerro Alegre” varado en la costa de Valparaíso tiempo atrás. Este es el último de los naufragios y zozobras de las que han sido testigos los porteños.  Ascendemos a 1800 ft y otro  viraje pronunciado  sobre la antigua maestranza de trenes y tomamos altura para dirigirnos  a Viña del Mar donde nos cruzamos con uno de los PC-7 que estaba en ejercicio con la escuadra.  Desde aquí nos acompaña el sol nuevamente y efectuamos el sobrevuelo de las dunas entre Reñaca y  Con-Con, las que fueron declaradas santuario de la naturaleza, (lamentablemente están acorraladas por los nuevos edificios). Nuestra patrulla continúa por la playa larga de Ritoque y el humedal.  Ya próximos a Quintero descendemos nuevamente hasta 700 ft.  Es momento de poner atención en que las zonas de extracción pesquera,  lo mismo con el área asignada a los pesqueros mayores que tienen base en Quintero.

Con suficiente velocidad que nos permite una ágil maniobra y en descenso nos acercamos a la península desde sur de la bahía de Quintero para  bordearla  y “saltar” sobre los buques petroleros que se encuentran al otro lado en la bahía. “Este año se han detectado desde el aire  2 buques vertiendo hidrocarburos en las aguas” me comenta “Alfa Guardián” por el intercomunicador.  Agrega que debemos hacer presencia como Autoridad Marítima para evitar estos atentados a la naturaleza. Si sorprendemos a uno de ellos debemos marcar la posición identificando el buque, tomar las fotografías de rigor, para luego  solicitar que la Capitanía de Puerto correspondiente envíe una Lancha Patrullera con personal de la DIRECTEMAR que actuará y detendrá a los involucrados, los que se exponen a graves sanciones. Para ello las respectivas Capitanías de Puerto poseen unidades de superficie LPM y LSG que llegarán rápidamente a un barco si lo solicitamos.  Fijamos la vista sobre 2 grandes  buques tanques, que permanecen un poco más alejados del puerto,  uno de ellos tan grande que tiene helipuerto. Les pasamos cerca,  pero no hay manchas de hidrocarburos, luego vamos por un tercer barco y nada que reportar ahí.  Volamos hacia la zona donde buzos mariscadores extraen sus cuotas pesqueras cerca de Horcón, clavamos el ala sobre los botes a escasos 400 ft  virando  muy cerrado sobre ellos observando su actividad.  Volvemos hacerlo pero ahora del lado contrario sobre un mar color turquesa…… realmente esto es como volar en Vietnam a fines de los 60!  Quizás la mejor descripción  es ver a este mismo avión en el mismo perfil de vuelo en la película BAT-21, solo hay que cambiar la selva por el mar.

 

No detectamos nada  anormal y nos vamos para sobrevolar los botes que regresan de algunas millas mar a adentro. Rápidamente me voy dando cuenta de lo importante de este tipo de vuelos de policía marítima y de cómo se transforma de un instante a otro en una misión diferente. De pronto un avistamiento a nuestra izquierda;  “aves a las 10” y acercándose. Volar a baja altura tiene algunos riesgos  y uno de ellos son las concentraciones de aves marinas típicas de la costa. “La mayoría se aleja por el ruido del O-2, pero los pelícanos son los peligrosos,” me comenta el Teniente Greig. Efectivamente estos enorme pájaros continúan su vuelo y no se mueven de la trayectoria por lo que alguna vez han dejado a la tripulación completamente emplumada y los aviones con serios daños.  “Volar con casco es obligatorio” agrega.

Extendemos nuestro patrullaje por el norte  de acuerdo a la planificación, pasando por Maitencillo, Cachagua y Zapallar, balnearios que pronto comenzarán a recibir turistas de verano y con ello  deberá aumentar la cantidad de patrullajes preventivos y vuelos de rescate para evitar al máximo las muertes por inmersión. Para esa función la Directemar utilizará más medios de la Aviación Naval sumándose al O-2, los UH-57 Jet Ranger, UH-05 Bolkow y los más grandes y equipados HH-65 Dauphin.

Un nuevo pronunciado viraje sobre el agua verde-azulada que nos rodea y ponemos rumbo 190 para dirigirnos al sur nuevamente. Este ágil avión puede recorrer 3 millas por minuto al 65% de potencia y con 130 kt de velocidad. Con su consumo de 75 lt/hr, podemos mantenernos en misión de patrulla por poco más de 5 horas con el resguardo de la respectiva reserva. Pero nuestro patrullaje debe llegar a su fin ya que nos esperan para otro reportaje en las dependencias de la base. Ascendemos a 800 ft y seguimos observando la costa hasta volver a entrar en la bahía de Quintero. Pasamos a un costado del gasoducto y desde nuestra posición vemos la pista de la Base Aérea de de la FACH en ese puerto. Tomamos altura sobre Ritoque enganchados en un radial del VOR Ventana para efectuar nuestra aproximación a la Base Aeronaval de Viña del Mar mientras debajo nuestro va el enorme tren con concentrado de cobre a la fundición Enami-Ventana.  

Casi sobre el lecho del río Aconcagua, Tren abajo, flaps, velocidad de aproximación, avión configurado para el aterrizaje y solicitamos autorización para aterrizar. Vamos como número 2 detrás de “Alfa Pelícano” que nos antecede en un P-111 y vemos que la base aérea sigue en constante actividad. Iniciamos el tramo final para aterrizar en la pista 23 de “Viña”, completando nuestra misión de patrulla. Luego de rodar por la pista y estacionarnos en la plataforma, bajamos del avión con una agradable sensación al cumplir la tarea, en un vuelo  bastante más dinámico de lo que se pudiese pensar de un patrullaje costero.  Se hace un pequeño post briefing y nos despedimos de la tripulación, agradecidos por mostrarnos con enorme disposición parte de su trabajo en la importante función de policía marítima. Con mucho agrado hemos querido reflejar y mostrar en este reportaje el profesionalismo con el que trabajan a diario los Aviadores Navales  en las extensas costas y mar territorial de todo Chile.

 

Nota 1:  Hoy los nobles y eficaces  O2A Skymaster debido a su vejez han sido reemplazados por modernos aviones  Vulcan Air P-68 Observer 2, que cumplen esta  tarea con mayor autonomía e incluso cuentan con cámara IR de Flir Systems dando nuevas capacidades a la Aviación Naval para estas funciones.

 

 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *